Crónicas desde el Congreso del MST (Brasil)

Crónicas desde el Congreso del MST (Brasil)

Iván Prado
Clown. Es portavoz de Pallas@s en Rebeldía y cofundador de “Artist Against The Wall” junto a Leo Bassi y Patch Adams. Es el Director de los siguientes Festivales Internacionales de clown: Festiclown (Galicia), Magiclown (Ibiza) y Firaclown (Barcelona).
Ha recibido enseñanzas de algunos de los más grandes maestros del clown: Leo Bassi, Carlo Colombaioni, Jhonny Melville, Phillip Gaulier, entre otros. Ha actuado como payaso internacional (en países tales como México, Venezuela, Brasil y Palestina) y ha ejercido de showman y maestro de ceremonias en diferentes Festivales Internacionales.Ha participado en varias caravanas de Pallasos en Rebeldía en Chiapas, Palestina y el Sahara trabajando desde el clown con mujeres maltratadas, con adolescentes y con profesionales de la salud. Ha actuado e impartido cursos en varios países y por todo el Estado Español.
Iván Prado, portavoz de Pallasos en Rebeldía, ha estado presente en el sexto Congreso del MST brasileño. A continuación, cuatro crónicas personales enviadas desde este evento político y social.

De banderas y sueños realizados

30 años, 400.000 familias, 22 estados y un millón de personas viviendo en asentamientos y campamentos del MST, que en su sexto congreso llena el recinto del Nilson Nelson en Brasilia con 15.000 almas de libertad y alegría. Es el congreso político social más bello, divertido, alegre y colorido que he visto nunca.

Madres con sus bebés, guaraníes con sus trajes, militantes de 92 años que salieron del convento, ex guerrilleros, banderas de 22 países, artistas de circo, campesinos que escaparon de la esclavitud del latifundio, profesoras de la universidad y mucho discurso a favor del socialismo y sobre todo gritos por la reforma agrícola. El movimiento de masas más grande de América Latina es una demostración viva de que la utopía se camina, de que los sueños se construyen en lo cotidiano, que la búsqueda de la justicia es tan eterna como la de la felicidad, que alegría, música y pensamiento político se pueden aunar en el encuentro de miles campesinos que trabajan por un mundo donde quepan todos los mundos.

Han sido asesinados, perseguidos, criminalizados, han intentado comprarlos, encerrarlos e incluso borrarlos del mapa político geográfico y simbólico de este gigante llamado Brasil, pero sus banderas rojas, sus gritos de guerra y su derecho a existir soñando y soñar la existencia no se han apagado después de miles de marchas, cientos de ocupaciones y sobre todo varios muertos entre sus filas.

¿Un Brasil de la copa del mundo con millones de analfabetos? ¿Un Brasil del PT y el programa de hambre cero con millones de campesinos sin tierra? con el agronegocio exterminando indígenas y cultivos? ¿Un Brasil de la modernidad sin Amazonía? No es posible, no es posible callar el canto de la esperanza que supuran por los poros los cientos de miles de campesinos sin tierra del MST, no es posible mientas un hombre y una mujer con el machete en alto le impriman al mapa de Brasil ese carácter rebelde y mágico que simboliza el MST.

Los Pallasos en Rebeldía van a presentar su espectáculo, Lokonuk cabalgará al lado de Dona Marilene, el clown se pondrá de lado de la dignidad y la utopía de nuevo, pero esta vez al lado de campesinos y campesinas que nos recuerdan que el futuro es ese jardín bello que está por cultivar.

30 años sembrando democracia, justicia y libertad, 30 años convocándonos a amar la tierra y a defenderla, 30 años y varios muertos para que una siembra de amor y felicidad se extienda por todo el mundo, empezando por el campo y la madre tierra…

Brasilia, 10 de febrero. 1er día del 6º Congreso Nacional del MST

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Utopías danzadas

Un movimiento que canta es un movimiento fuerte, un movimiento que danza es un movimiento más fuerte, pero un movimiento que crea su propia mística, ese es indestructible.

Cada sesión del congreso empieza con una mística que envuelve a cientos de personas. La mística son teatralizaciones con música en directo, poemas y palabras bellas en las que este movimiento de vida explica su lucha, sus sueños y su coraje armado fundido en dignidad y justicia.

Cada sesión tiene música y danza, cantos, consignas en las que miles de personas dan movimiento real a este movimiento radical. La alegría, el arte y la fuerza están presentes en cada acto, en cada paso de este sexto congreso en donde el movimiento de masas más grande de América cumple treinta años con la satisfacción de haber vencido al estado, al capital globalizado, a la tendencia de caer en el potencial burocratismo, al peligro de la inercia y el cansancio , al monstruo del dogmatismo y la verticalidad.

MST es sinónimo de diversidad, complejidad y sobre todo vida. Se podrá decir que es contradictorio que el congreso lo abra una ponencia que junta en la mesa presidencial a una monja italiana de 92 años con la hija de uno de los representantes históricos más importantes del comunismo latinoamericano. Algunos podrán ver debilidad en la fuerza que la música, el canto y la fiesta tienen en el interior de un colectivo radical que ocupa tierras, enfrenta a grupos armados de los terratenientes y padece en muchos casos el peso de la (in) justicia brasileña.

Algunos podrán pensar que es un disparate que en el mundo del campesinado brasileño el movimiento que promueve la construcción del socialismo se declare feminista e imponga la paridad en todos los niveles de organización desde hace casi diez años, incluso más de un marxista dirá que poner la lucha indígena en el marco de la reforma agraria atenta contra la ortodoxia.

Pero el MST es un lugar de creación y de evolución permanente que no tiene miedo de enseñar a las futuras generaciones la importancia de organizarse, de luchar y, al mismo tiempo, debatir sobre sus tácticas y estrategias.

Este congreso deja ver con claridad que la revolución puede ser tierna, justa y bella, que incluso dentro de una cultura machista, Brasil y su campo, se puede equiparar la igualdad de género a la reforma agraria y que durante uno de los pocos momentos de crecimiento económico de un país se puede cuestionar la globalización defendiendo los derechos de los pueblos indios y su amor por la tierra.

Que ocupar, resistir y producir no sólo es un lema, sino una realidad para casi un millón de personas que han ocupado su lugar en la tierra y sobre todo en la historia mundial, a base de trabajo, alegría y mucha entrega.

“La tierra no es negocio” dijo un representante de los guaraníes, “el futuro es donde las personas son iguales socialmente, diferentes humanamente y libres en plenitud”, dijo una mujer.

Hay utopías de papel y utopías encarnadas, o sea rojas como la sangre y abajo y a la izquierda como el corazón. Que pueden crear lazos entre el pasado comunista y la iglesia de los pobres, entre los pueblos indios y el feminismo internacional, entre el debate y la acción política y la producción de una vida sustentable y comunitaria para los más humildes de entre los humildes.

Son sin tierra, pero también sin miedo, sin dogmas y sin ortodoxia. Este movimiento que nació de la iglesia por la tierra, es también la casa de miles de almas que luchan por el socialismo y la abolición del mercado, este movimiento es sin tierra, pero con alegría, con fortaleza y, sobre todo, con vida.

Viene de un lugar sagrado y ancestral donde la tierra y la vida eran sinónimos y están luchando para que el presente conjugue alimentos con justicia, campo con utopía y agricultura con Rebeldía.

Brasilia, 11 de febrero. 2do día del 6º Congreso Nacional del MST

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Marcha, ocupa, lucha, celebra

En la tercera jornada del VI Congreso Nacional del MST la protagonista es la lluvia. La lluvia de consignas que cantan en la marcha los 16.000 participantes cubriendo bajo un sol de justicia desde el estadio Nilson Nelson hasta el Congreso brasileño. La lluvia de manos infantiles pintadas en las paredes y ventanales del Ministerio de Cultura de Brasil. La lluvia de ritmos diferentes que surgen de las barracas de los diferentes Estados representados en este histórico y multitudinario encuentro de luchas y diversidad cultural de este continente llamado Brasil.

También la otra lluvia, la que sirve para limpiar calles y plazas, nos visita a modo de diluvio y nos lleva, como torrente de la montaña, de las barracas al interior del palacio de deportes para pasar la noche entre los diferentes ensayos de la Mística (teatralizaciones musicalizadas de la lucha de los pueblos contra la globalización de la muerte) que mañana abrirá la asamblea.

Pero antes de la lluvia, vivimos la tormenta de palos, botes de humo y disparos de bolas de goma que la policía descargó contra la marcha pacífica y alegre del MST a su llegada a la plaza de los Tres Poderes, en donde además de increpar al tribunal de INjusticia, pretendía dejar doscientas cruces de madera como homenaje a los miles de muertos por la libertad que el Estado y las multinacionales han asesinado en los treinta años de lucha de la organización.

La policía dispara y los manifestantes responden con consignas, carreras y también en algunos casos con sus propias manos y banderas verderojiblancas.

Algunos heridos y, sobre todo, la constatación de que el Estado no permite la divergencia aunque sea pacífica, es sólo una parte del balance de este día.

La verdadera conclusión para los Pallasos en Rebeldía se fraguó en la ocupación infantil y payasil que tuvo lugar por la mañana en las dependencias del Ministerio de Cultura, donde la defensa de una educación de calidad en el campo llevó cantos, fiesta, payasadas y muchas consignas creadas por los Sem terrinha a un edifico gris y burocrático que no hace justicia a la estatua de Paulo Freire que la preside.

Con Paulo Freire en el corazón y con mucha creatividad, esta marcha de la alegría obligó al propio ministro a escuchar las demandas de este bello ejército de futuro y gigantes de medio metro.

Llueve cuando escribo este texto, llueve también sobre mis mejillas por la emoción de compartir este espacio de locura poética, lucha rebelde, música y arte por los cuatro costados, pero sobre todo por acompañar un momento histórico para el futuro de la tierra, que en buena parte se escribe con las manos y los azadones que las mujeres y hombres del campo levantan para exigir sus derechos.

Brasilia, 13 de febrero. Cuarto día del 6º Congreso Nacional del MST

Cirandela de futuro en libertad

La penúltima jornada del congreso es quizás las más emotiva e impactante para los Pallasos en Rebeldía,  Lili y yo nos presentamos como Doña Marilene y Lokonuk en las aulas de la Escuela Popular Paulo Freire, para casi cien crianças de esta gran cirandela de los Sem terrinha, que es como le llaman a este campamento educativo y lúdico que el MST ha organizado para los casi mil niños y niñas de 0 a 12 años que participan en este monumental encuentro.

El día empieza con una réplica del diluvio universal que nos obliga a transportar las maletas de payaso a la velocidad de la luz para no tener que llegar en canoa a las instalaciones educativas y, sobre todo, a improvisar una nueva estructura de actuación ya que la carpa infantil no está practicable. Así que nos cambiamos en diez minutos y saltamos a la arena en medio de una clase llena de niños y educadores que se entregan desde el minuto cero al Don Quijote de la familia Colombaioni que llevamos representando desde hace más de diez años por medio mundo.

Salimos felices y sudados de esta primera presentación solidaria de Pallasos en Rebeldía para el MST y los niños nos persiguen repitiendo parte de nuestra obra, adaptada para este histórico momento que vive Brasil.

Por la tarde pudimos asistir a lo que para mí fue el discurso más político y revolucionario del congreso. João Pedro, dirigente histórico y fundador del movimiento, ante varias decenas de dirigentes de partidos políticos y movimientos sociales del país, hace una exposición brillante de la situación agraria, económica, alimentaria y política de Brasil, lanzando una gran propuesta de concertación nacional de izquierdas alrededor de una Reforma agraria popular que supera el agrarismo tradicional y que pone la alimentación  de todo el pueblo brasileño, con productos saludables y no agro tóxicos, como palanca de transformación social.

Entre bromas y frases contundentes, este carismático ponente da sus advertencias a la Presidenta Dilma a través del presidente del partido de los trabajadores  allí presente y marca la línea estratégica del MST en los próximos años: seguro con la expropiación de los latifundios, defender contundentemente las escuelas rurales, crear un nuevo espacio nacional que hará de la soberanía alimentaria bandera de los movimientos populares del Brasil y echar a las multinacionales del agro negocio de la República brasileña .

El auditorio de la bandera vermelhinha se venía abajo con cada pausa de João Pedro y acabó tomando el centro del estadio nada más acabar su intervención para empezar una fiesta de músicas regionales que no tuvo nada que envidiar al mejor festival de música de Brasil.

Toda la noche se convirtió en un gran crisol de las diferentes culturas locales, abrazos, risas, bromas y una gran fraternidad entre todos los asistentes. La cachaza y la cerveza volaban de mano en mano tanto como los bailes, las discusiones políticas y, sobre todo, las nuevas amistades nacidas al calor de la gran fiesta de rebeldía en la que se había convertido el congreso.

Es difícil no dejarse llevar por la sensación de que estamos compartiendo un momento único en la historia de este país, que estas gentes son la base de la transformación social y política de la nación más grande de América Latina y que quizás, sólo quizás, la utopía esté un poquito más cerca tras estos cinco días.

La tierra y la humanidad tienen una bella alianza con el millón de familias que luchan por un futuro de alegría y justicia.

Brasilia, 14 de febrero. Quinto día del 6º Congreso Nacional del MST