África tras Sankara: Qué ha cambiado y qué sigue igual a 26 años de su asesinato

África tras Sankara: Qué ha cambiado y qué sigue igual a 26 años de su asesinato

Hoy hace 26 años que el carismático y polémico mandatario Thomas Sankara fue asesinado en un golpe de estado perpetrado por el aún presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré. Sus medidas en ámbitos como la seguridad alimentaria, la lucha contra la desertificación, los derechos de la mujer o la redistribución de la riqueza, marcaron un hito, no solo en su propio país, sino en todo el continente. Analizamos los principales focos de atención de su gobierno y la situación actual de estos ámbitos en África.

El 4 de agosto de 1983, tras una movilización popular y un pronunciamiento militar (el quinto en apenas 20 años), un joven oficial de apenas 33 años llamado Thomas Sankara alcanzaba la presidencia de Alto Volta. El país, uno de tantos estados independientes surgidos de la descolonización del África Occidental Francesa, pasaba por ser uno de los más pobres del planeta, contando con graves problemas alimentarios y deficiencia de servicios mínimos como sanidad o acceso al agua.

Thomas Sankara. /ThomasSankara.net

Thomas Sankara. /ThomasSankara.net

Influenciado por la obra de Marx y por diversos movimientos revolucionarios del siglo XX, Sankara estableció un programa cuyas prioridades se centraban en la autonomía alimentaria, el establecimiento de una economía productiva, la redistribución de la riqueza y los derechos de la mujer. Entre las medidas que asumió para consolidar la emancipación del país de su antigua metrópoli, llegó a cambiar el nombre del país y los símbolos del estado, pasando del neutro nombre geográfico post-colonial a Burkina Faso, la tierra de los hombres justos. Sin embargo, su ambicioso proyecto político, fue interrumpido el 15 de octubre de 1987, apenas cuatro años después de haberse iniciado, cuando su compañero de armas y número 2 en el gobierno, Blaise Compaoré (aún presidente) lideró un sangriento golpe de estado en el cual junto a Sankara fueron asesinados 12 de sus principales altos cargos con la connivencia de Francia.

Dos décadas y media después, y a pesar de la breve duración de la experiencia política que llevó a cabo, los retos y necesidades que Sankara trató de afrontar siguen estando plenamente vigentes.

Seguridad alimentaria

Uno de los principales retos, y el primer objetivo que Sankara trató de alcanzar fue alcanzar la seguridad alimentaria en el país. Consciente de que la supervivencia de las naciones africanas pasaba por solventar las deficiencias en materia agrícola, planteó, junto a una reforma agraria con un reparto de tierras que acabase con el tradicional sistema de tipo feudal, un desarrollo con medios naturales a través de la agricultura ecológica. Sus medidas dieron un rápido resultado y en cuatro años se alcanzó una autosuficiencia alimentaria.

Sankara planteó una reforma agraria con reparto de tierras, así como un desarrollo con medios naturales.

Sin embargo, los procesos de privatización a lo largo de los ’90 y la década pasada, unida a la rápida evolución del mercado agrícola en el plano internacional han terminado desmantelando por completo los logros de este proceso a lo largo del gobierno de Blaise Compaoré. La introducción de empresas multinacionales y cultivos extensivos de transgénicos han situado además a los campesinos burkinabeses en una situación complicada. Un proceso similar al que se ha producido en el resto del continente.

Según el director general de la FAO, Jacques Diouf, los últimos años han sido especialmente duros, condicionados por la crisis de los mercados internacionales. Actualmente,  en África subsahariana más de 265 millones de personas sufren desnutrición y el 30 por ciento de la población pasa hambre. A los factores económicos internacionales, se une una rápida degradación de los terrenos de cultivo, con particular énfasis en la región del Sahel, donde la desertificación azota con especial intensidad.

Desertificación

Thomas Sankara fue consciente de los riesgos de la erosión del terreno y la expansión del desierto, que en aquella época avanzaba a razón de 7 km año. Particularmente preocupado por este problema, fue uno de los primeros mandatarios africanos que decidió tomas medidas para paliar sus efectos. La más significativa fue la creación de una barrera natural mediante la reforestación del norte del país.

Tras la desaparición de Sankara, estos esfuerzos parecieron caer en el olvido, hasta que se retomó la preocupación como parte de los Objetivos del Milenio. En el año 2005, varios países de la región acordaron, tomando como modelo la experiencia de Burkina Faso, la creación de una Gran Muralla Verde de 6000 km de longitud que habría de implementarse entre 2011 y 2015. Pero las dificultades financieras, unidas a una sucesión de conflictos aún activos en países como Mali, la República Centroafricana, Chad y Sudán, han minimizado el impacto de este ambicioso proyecto.

Sankara fue consciente de los riesgos de desrtifiación./tcktcktck.org

Sankara fue consciente de los riesgos de desrtifiación./tcktcktck.org

SIDA

Más allá del ámbito agro-alimentario, Thomas Sankara también fue pionero en señalar al SIDA como uno de los mayores problemas del continente, en una época en la cual la enfermedad golpeaba a todo el planeta. Para tratar de frenar su impacto, promocionó un importante impulso de los servicios sanitarios en el país y promovió algunas de las primeras campañas de sensibilización entre la población en el continente.

Triste e irónicamente, cuando en el resto del planeta el SIDA ha quedado relegado a un segundo plano ante las amenazas de nuevas enfermedades y por los avances en medidas de prevención y tratamientos paliativos, en África la enfermedad continúa siendo uno de los principales caballos de batalla. Actualmente se calcula que cerca del 70% de las personas que padecen esta enfermedad son habitantes del África Subsahariana, con un índice de mortalidad muy superior al del resto del planeta.

Para tratar de frenar el impacto del SIDA, promocionó un importante impulso de los servicios sanitarios y promovió algunas de las primeras campañas de sensibilización en el continente. 

Derechos de la mujer

Otro de los grandes ejes del proyecto político de Sankara fue la lucha por los derechos de las mujeres y la consolidación de la igualdad de género. A pesar de las reticencias culturales más conservadoras del país, Sankara ilegalizó prácticas como la ablación, la poligamia o los matrimonios forzosos. Así mismo, fue el primer mandatario africano que incluyó a mujeres en puestos clave de su gobierno y promocionó su incorporación a la vida pública del país con actos propagandísticos y campañas de concienciación.

A lo largo de las últimas dos décadas y media, se han visto avances significativos como la aparición de mujeres en puestos relevantes de la sociedad africana, como la elección de Ellen Johnson-Sirleaf como presidenta de Liberia o Luisa Diogo como primera ministra de Mozambique. Sin embargo, estos avances no compensan las flagrantes deficiencias que persisten en este ámbito. A su marginación de la vida socio-política en gran parte del continente, a lo largo de estas décadas se ha unido su utilización como instrumento de guerra en diversos conflictos en el país, la explotación laboral en su introducción al mercado de trabajo y la persistencia de muchos tabús en sociedades conservadoras.

Un ejemplo del retroceso de esta reivindicación en ciertos ámbitos es la ablación. Práctica  prohibida y activamente perseguida por el gobierno Thomas Sankara, en la actualidad continúa teniendo una enorme incidencia en las regiones del Sahel. En el caso concreto de Burkina Faso, se calcula que aún el 60% de las mujeres han padecido esta práctica.

Sankara prmovió los derechos d elas mujeres y no pagar la deuda externa./tcktcktck.org

Sankara prmovió los derechos d elas mujeres y no pagar la deuda externa./tcktcktck.org

Deuda externa

Probablemente la última gran batalla de Thomas Sankara fue la denuncia de la ilegitima deuda externa de los países independizados durante los procesos de descolonización. En uno de sus últimos discursos ante la asamblea general de la Organización para la Unidad de África en Addis Abeba, Sankara expuso que la cancelación de la deuda era un asunto, no solo prioritario, sino vital para la supervivencia de las naciones africanas. Consciente de la gran cantidad de enemigos que esta reivindicación le grajeaba, llamó a los mandatarios del continente a unirse para hacer un frente común.

Pero a pesar de las advertencias de Sankara, la deuda continuó desestabilizando las economías africanas hasta alcanzar su clímax una década más tarde, a mediados de los años ’90, cuando el Banco Mundial y el FMI tomaron la iniciativa de aplicar medidas de rebaja de la deuda a cambio de planes de gravosos planes de reestructuración en países que ya de por si contaban con una escasa infraestructura. Pero la nueva crisis económica propiciada por el colapso del sistema financiero internacional ha provocado que los países africanos vuelvan a verse envueltos en un grave problema con sus deudas externas. Palpable ejemplo de esta dinámica ha sido la propia Burkina Faso, que ha duplicado su deuda externa en los últimos cinco años.

Algunos factores han mejorado significativamente en el continente desde la desaparición de Sankara. El aumento del índice de desarrollo humano, las mejoras en las condiciones sanitarias y el crecimiento de la esperanza de vida han sido notables en la mayoría de los países del África Subsahariana en los últimos 26 años. Sin embargo, la mayor parte de las problemáticas que su gobierno afrontó siguen están presentes, algunas con mayor intensidad que en los propios tiempos de Sankara. Por este motivo su pensamiento, sus reivindicaciones e incluso su acción política continúan estando de plena actualidad en un continente que se enfrenta a tremendos retos en el futuro.

Cabe preguntarse cuál habría sido el devenir de su proyecto político, con la sucesión de conflictos civiles en África durante las pasadas décadas, en los cuales la Burkina Faso de Blaise Compaoré jugó un papel importante, o con la caída del bloque oriental a finales de la década de los ’80. En cualquier caso, se trata de una cuestión que un 15 de octubre quedó relegada al ámbito de la especulación.